Una de las desventajas del tiempo es que las emociones se transforman,
el recuerdo se empaña y luego, uno ya afectado
por esos estados que genera el recuerdo, se remonta a aquellos embriagadores y brillantes momentos
de la vida, recordando detalles, recordando momentos, dos o tres minutos de intensa actividad desproporcionadamente emocional, así que los aproveché, y me recosté a pensarlo: y recordé aquellas veces que me iba
y me guardaba de memoria un rincón en el techo de su casa, la distancia de una ventana a la otra, el espacio entre la puerta
balcón y la cocina, esas
cosas desparramadas sueltas, marcadas por la sencillez de los movimientos de
uno, las cosas que a mí enrealidad me hacían volver, porque habían partículas en mi interior que las buscaban, y a veces pensaba, que cierta cuota del amor reclama por los objetos, por la cotidianeidad expresada en las cosas y las marcas de nuestros movimientos, porque de hecho yo amaba eso en él, pero nunca se lo dije.
Con el tiempo el compañerismo que generamos se extendió por vías que no nos
imaginábamos antes, yo lo pensaba a él durante el día como una segunda voz a
todo lo que yo hacía, y cuando le contaba algo, era como contárselo dos veces, aún sin llamarnos por nuestros propios nombres, sujetos tácitos de una relación inconclusa e indefinida, a veces nos salíamos de los planes, y por largos y dolorosos períodos de tiempo no nos veíamos.
Pero un día nos mencionamos, con nuestros nombres, y nos dijimos cosas como éstas:
"Debíamos destapar la realidad y ver a través del muro, a nosotros mismos a los ojos, ver qué hay detrás de la puerta, aunque allí detrás, nuestro final. Y yo creo que este es el final de nuestra historia, esta es la habitación que siempre estuvo detrás."
Después de ese ridículo y evitable final, él y yo nos volvimos a ver, como era de esperarse, pero con el transcurso del tiempo necesario para que la verguenza y el arrepentimiento no se notaran.
- "Trato de conocerte al mirarme,
Trato, pero es solo el
comienzo.
Se nos pasó el tiempo, ya
lo sé, y hay otras cosas que tal vez nunca sepa,
Perdidas en las memorias
de una época,
Cuyos matices aun hoy se
reproducen en mi andar…
Sin embargo todavía estas ahí, y quien sabe que fantasmas te
atormentan en tu casa...
Quién sabe con certeza, si el tiempo se nos paso. . .”